Los bonos indexados a la inflación son activos de renta fija cuyos flujos nominales (pago de cupones y devolución del principal) están ajustados a la inflación, medida a través de algún índice de precios. De este modo, mientras que en los bonos convencionales los pagos nominales se conocen ex ante y los pagos reales (el poder adquisitivo de los primeros) dependen de la inflación, en el caso de los bonos indexados ocurre lo contrario. Por lo tanto, se trata de un activo que ofrece al inversor una rentabilidad real y mantiene su poder adquisitivo a lo largo del tiempo.
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En términos generales, la rentabilidad prometida por los bonos convencionales es superior a la fijada por los indexados, dado que los inversores exigen a los primeros una prima de riesgo adicional por la inflación esperada que afecte al pago nominal de aquéllos. Además del riesgo impositivo, la rentabilidad nominal de los bonos tradicionales también deberá compensar a los inversores de otros riesgos: la incertidumbre ante los movimientos futuros de tipos de interés y la propia acerca de la inflación futura. Es en este segundo aspecto donde diverge la rentabilidad exigida a ambos tipos de bonos, por lo que, en media, el coste para los gobiernos (o rentabilidad para los inversores) de emitir bonos indexados es inferior al que implica la emisión de bonos convencionales.
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En la práctica, a partir de la información que se desprende de los bonos indexados, se puede calcular la inflación implícita que éstos descuentan (conocidos como breakeven de inflación). Es decir, las actuales expectativas implícitas se obtienen a partir de la diferencia de la TIR del bono convencional y la propia del bono indexado. Por ejemplo, la diferencia entre el bono a 10 años UME y el bono indexado a 10 años es del 2,05% el 16 de octubre de 2009, fecha en la que la TIR real ha sido del 1,16% mientras que la TIR nominal ha sido de aproximadamente el 3,30%. Esto supone que se está descontando una inflación media durante los próximos 10 años del 2,05%. La lectura en materia de inversión con estos datos es la siguiente: si sus expectativas de inflación son superiores a las descontadas por el mercado es preferible la inversión en bonos indiciados a la inflación; en el caso contrario, si las previsiones de inflación del inversor son inferiores a las del mercado la mejor elección será la de los bonos tradicionales.
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Gráfico 1: Evolución de la TIR real 10y y de los breakeven de inflación del área UME
Fuente: Elaboración propia a partir de datos Bloomberg.
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Como se observa en el anterior gráfico, la inflación descontada por los bonos indexados ha aumentado enormemente desde el mes de diciembre del pasado año, tras el descalabro sufrido por los registros en la última parte del mismo. Ahora bien, la problemática que podríamos enfrentar a la luz de que las tasas de inflación se “disparen” dado el elevado endeudamiento de los Estados hace que estos bonos ligados a la inflación aumenten su atractivo.
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En el nicho de fondos de renta fija existe una interesante gama de fondos de inversión que exponen carteras compuestas exclusivamente en este tipo de títulos de renta fija. Sin embargo, el inconveniente de éstos es la elevada duración de la cartera que, en media, es de 8 / 9 años, que, ante la perspectiva de elevaciones en las curvas de tipos de interés, provocaría un fuerte drenaje en el performance de éstos por efecto duración (riesgo de tipos de interés). Como muestra de ello, observar la elevada volatilidad que expone el track en 2009 de dos fondos que invierten de manera global en bonos ligados a la inflación.
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Gráfico 2: Evolución YTD de fondos globales de bonos ligados a la inflación
Fuente: Afinet, AFI, bb.dd. de fondos de inversión.
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Por lo tanto, ha de invertirse en fondos de inversión que expongan una duración menor o que puedan reducir la propia de los títulos tomando coberturas con derivados.
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David Fernández Fernández
Fuente:
http://blogs.cincodias.com/inversion/2009/10/bonos-ligados-a-la-inflación-sí-pero-a-través-de-fondos-con-baja-duración.html
Nueva mejora en el entorno económico internacional que, unida a las señales de estabilización del sistema financiero, permiten no sólo mantener un escenario de crecimiento para el PIB mundial en 2010, sino elevar las previsiones. Así, el FMI contempla ya un avance del 1,5% para EEUU, del 0,3% para
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Crecimiento del PIB y previsiones Afi en distintas fechas
Es verdad que son tasas todavía inferiores al potencial, pero confirman que habríamos dejado atrás uno de los períodos recesivos de menor duración (no ha llegado a los 12 meses) y, al mismo tiempo, más intensos (en media de las economías desarrolladas, un -3,5%). En esta crisis se habrían acentuado algunas de las tendencias vigentes en los últimos años, y ya comentadas en esta sección: el papel protagonista de ciertos países emergentes, que no sólo han continuado creciendo sino que han sido los primeros en reactivarse. Además de China e India, Brasil se ha unido a este grupo de economías admiradas y que centran la atención por parte de distintos agentes.
Crecimiento del PIB y previsiones consenso de mercado
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Entre ellos, los inversores financieros, que han comenzado a comprar valores del Bovespa, así como bonos emitidos por Brasil (o compañías brasileñas). Pero también detectamos interés en las empresas españolas que, conscientes de que la mejora de perspectivas no es tan clara para nuestro PIB, buscan nuevos mercados para poder incrementar su facturación. Porque España ha dejado atrás lo peor de la crisis económica, pero la recuperación no va a ser lo suficientemente rápida como para que el PIB pueda crecer en 2010. Contemplamos una caída del 0,6% (frente al -3,6% de este año), con un nuevo repunte de la tasa de paro (20,9%) y con persistencia del déficit público (10%). Es cierto que este escenario podría mejorarse al hilo de la recuperación del resto del mundo, pero encontramos un factor de riesgo: una temprana subida de tipos de interés por parte del BCE (en nuestras previsiones no lo contemplamos, lo cual no impide que en la segunda mitad de 2010 el Euribor 12 meses pueda escalar hacia la zona del 2,0%). De hecho, este riesgo es común a todas las economías. En las últimas semanas, como reacción a los favorables indicadores económicos y la subida de los mercados bursátiles (con la testimonial superación del Dow Jones de los 10.000 puntos) se ha abierto el debate sobre el momento en el que los bancos centrales comenzarán a endurecer su política monetaria en las dos vertientes en las que la han relajado: tipos de interés y liquidez. ¿Por cuál empezarán?, ¿primero retirarán liquidez y luego subirán los tipos?, ¿y cuándo lo harán?. De forma contraria a lo habitual (a los bancos centrales se les suele considerar unos “aguafiestas”) en esta ocasión nos han tranquilizado, señalando que todavía existen riesgos para el crecimiento económico, que no ven riesgo de inflación, que no tienen prisa en retirar la liquidez, que no les parece que los mercados financieros hayan entrado en ningún tipo de euforia y, en definitiva, que no están pensando en subir los tipos de interés ni parece probable que lo vayan a hacer a corto plazo. Luz verde, por tanto, para que los mercados sigan subiendo y la recuperación económica mundial siga su curso.
Evolución del tipo de intervención de del BCE y del Euribor 3 meses y 12 meses
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David Cano Martínez?
Fuente:
http://blogs.cincodias.com/inversion/2009/10/bancos-centrales-cómplices.html
Kazuhito Yokoi es uno de los mayores expertos en robótica humanoide, capaz de predecir que esta industria liderará la nueva revolución tecnológica, aunque aún queda mucho, advierte, para ver por las calles a los replicantes de Blade Runner. “El R2D2 de Star Wars está un poco más cerca”, dice.
Fuente:
http://www.cincodias.com/articulo/tecnologia/cerca-R2D2-replicantes/20091017cdscdstec_1/cdstec/