El otro día llegó a mi inbox un artículo que hablaba de una página web dedicada a las estadísticas. El artículo me llamó la atención ya que decía algo así como “las máquinas de vending son más letales que un tiburón blanco”. Este título se refería a la tramposa estadística de que un joven norteamericano tiene más probabilidades de morir aplastado por una máquina de vending (1 de 112,000,000) que de morir devorado (aunque sea parcialmente) por un tiburón blanco (1 de 251,800,000). Tramposa porque depende de la exposición al fenómeno. Hay muchas más máquinas de vending a nuestro alcance que tiburones blancos … especialmente si vivimos en Madrid. De todas maneras esta curiosa estadística y otras son las que elabora Book of Odds, una página muy curiosa que os invito a descubrir.
Lo confieso, me apasionan las estadísticas. Desde que fui sometido a los rigores de las diversas asignaturas de la carrera de Económicas (plan del 73), me encanta calcular probabilidades, medias, varianzas y demás. Como triatleta aficionado que soy, el “hardware” de medición que tengo montado en la bicicleta (medidor de potencia, sensores de cadencia, gps) vale casi más que el resto de la bici. Es por ello que también os invito a visitar una página que hace arte con las representaciones gráficas de los datos. Se trata de Infosthetics, y mi favorito es el gráfico que visualiza las cotizaciones de la Bolsa de Nueva York como si fuera un sistema planetario … interesante ver qué planetas son consistentemente los más grandes.
Pero ¿Son realmente tan importantes las mediciones y las estadísticas? Yo estoy convencido que sí … y estos días he encontrado un ejemplo, en el lugar que menos me esperaba.
Como lectura para mis viajes (apasionante, instructiva y de poco peso) estoy llevando últimamente “Moneyball” de Michael Lewis. En este libro Lewis cuenta la historia de Billy Beane, General Manager del equipo de baseball (el más tradicional de los deportes americanos, casi me lo imagino en blanco y negro) de los Oakland Athletics, y de cómo, con uno de los presupuestos más bajos de la liga, consiguieron situarse regularmente en los Playoffs a principios de esta década. Y como su secreto fue el mirar el juego del baseball con ojos nuevos, no los de los lugares comunes y el conocimiento tradicional (con afirmaciones como “ese jugador no tiene cuerpo de pitcher”) si no los de cómo se gana en este deporte, y qué estadísticas están ligadas con ello. Para ello, Billy y su equipo (que incluye licenciados de Harvard) se arman de las herramientas de análisis que en su día nacieron en el Wall Street de los locos años 80 (bonos y derivados) y las aplican a las jugadas y los jugadores de baseball. El libro cuenta como gracias a esta nueva información, Billy Beane es capaz de fichar jugadores que estaban infravalorados en sus equipos, y apoyándose en sus fortalezas, que sólo las estadísticas son capaces de ver, convertirlos en estrellas. Todavía me queda una cuarta parte del libro, y lo increíble de esta historia es que, por ahora y a pesar del éxito evidente de los Oakland As, nadie en la liga copia su sistema … y no es porque sea secreto, es porque al “establishment” le cuesta cambiar de status quo.
La comparación más evidente para mí es nuestro querido fútbol, y cómo los equipos se gastan millonadas … sin un método muy científico para ello. Y esto también pasa en las empresas. Una de las ideas que intento transmitir (y “atornillar” en las cabezas de los participantes) es que lo que no se mide no existe, y que por ello es indispensable que se doten de las métricas que les permitirán reclamar el premio por sus éxitos, y aprender de sus fracasos.
Hoy en día tenemos a nuestra disposición infinidad de datos, y si no los tenemos, conseguirlos ya no es tan caro. La pregunta que todos nos deberíamos hacer es ¿Conozco cuales son las métricas del éxito (las que hacen que ganes en este juego) para mi negocio? Y si la respuesta es afirmativa, estupendo, ahora sólo queda seguirlas al milímetro … y si la respuesta es negativa, contrata a un enamorado de la estadística, antes de que lo haga tu competencia.
Fuente:
http://blogs.cincodias.com/management-20/2009/10/máquinas-de-vending-tiburones-blancos-baseball-y-las-métricas-del-éxito.html
Esta semana pasada, en la clausura de la “Advertisement Week” en Nueva York, los asistentes parecían salir de la depresión que ha invadido el mundo de la comunicación en los EEUU durante este último año, “Está mal, pero ya no está horrible” declaraba un ejecutivo. Pero ¿Cómo de lejos estamos de la salida de la recesión o la crisis o como se llame? Algunos economistas sugieren que miremos a otros indicadores, además de los clásicos, para averiguarlo. Aquí va una pequeña lista: – Huertos Caseros . Según la NGA (National GArdening Asociation) americana, el año pasado se cultivaron el los EEUU más de 43 millones de pequeños huertos caseros, el 54% de ellos con la intención declarada de “ahorrar dinero”. Las ventas de semillas y de plantones han subido entre un 10 y un 30% respecto al 2008, siendo las más demandadas las de toamtes. Indicador de la recesión: consumo desviado de los Supermercados y de los agricultores “profesionales”. – Ropa interior . La Gran Depresión de los años 30 hizo parecer el concepto de ropa interior que conocemos hoy en día. Las camisetas y los calzoncillos reemplazaron (menos tela, más baratos) a la ropa interior de una pieza. Las ventas de ropa interior en el “Men’s Underwear Index (MUI)” en los Estados Unidos han estado bajando desde el principio de la crisis, y ahora parece que han tocado fondo. Indicador de la recesión: una de las categorías donde pareces ser que más se ahorra es la ropa interior masculina, una posible recuperación puede decirnos algo sobre el “interior” del estado de ánimo de los consumidores. – Fiambres baratos . En los USA, las ventas de “spam” (no el que llega por el e-mail, si no una especie de magro de cerdo en lata) han aumentado un 40% en el último año. Parece ser que los americanos no están comiendo menos, si no distinto. El porcentaje de comidas tomadas fuera de casa no se ha desplomado, solo ha caído ligeramente y se ha desplazado hacia los restaurantes que anuncian ofertas. En las categorías de alimentación, la primera en caer ha sido la de “alimentos para cuidarse”, en crecimiento durante los últimos años, y que este año ha registrado números rojos por primera vez. Indicador de la recesión: alimentación más barata y sin tanta preocupación por la salud como primer escape a la crisis (vuelve el chopped). – Pintalabios (un clásico). Las ventas de pintalabios (especialmente los de color rojo) han sido desde hace tiempo un indicador fiable de las recesiones. Se supone que las ventas suben cuando la economía baja. Este año, Estee Lauder anuncia que, a pesar de haber bajado las ventas en casi todos sus gamas, el High Impact de Clinique en el color SPF 15 ha incrementado las suyas en un 47%, en sólo la primera mitad de este año. Indicador de la recesión: pintalabios rojos y de marca … tal vez gastamos menos, y vamos a los clásicos.
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Cuatro indicadores para la recesión